Quince años después, la forma de trabajar sigue siendo la misma: acercarse lo suficiente para encontrar el ángulo que nadie más vio. En más de treinta países, desde una comunidad remota de la Amazonía hasta grandes campañas globales, hay algo que se ha mantenido: una película vale lo que vale la conexión humana que lleva dentro.
De la fauna salvaje de África oriental y las comunidades remotas de la Amazonía a persecuciones en Ronda y hoteles de lujo en las Seychelles.